El Presidente de Jiutepec, Eder Eduardo Rodríguez Casillas, denunció formalmente ante la Fiscalía General del Estado de Morelos la colocación de al menos tres narcomantas con mensajes amenazantes que buscan vincularlo falsamente con la delincuencia organizada, una práctica que —advierte— pone en riesgo su vida, la de su familia y vulnera derechos humanos básicos como la seguridad personal y la presunción de inocencia.
De acuerdo con la denuncia presentada el 4 de febrero de 2026, las mantas fueron localizadas en distintos puntos estratégicos del municipio durante la madrugada: una en el exterior de una farmacia en la colonia Calera Chica, otra en una barda de la calle Ignacio Zaragoza y una más en el puente peatonal del crucero de Tejalpa. Las tres contenían el mismo mensaje y estaban firmadas por presuntos grupos criminales, entre ellos referencias al “CJNG”, el “GDS” y un sujeto que se autodenomina “Comandante Escorpión”.
El escrito advierte que los mensajes no sólo constituyen amenazas directas, sino que buscan construir una narrativa de criminalización contra el edil, al atribuirle vínculos con organizaciones delictivas sin sustento alguno. Para El Guardián Mx, este tipo de acciones representan una forma de violencia simbólica que erosiona el debido proceso y expone a las personas señaladas a riesgos reales, en un contexto donde la violencia ya es estructural.
Rodríguez Casillas recuerda que no es la primera vez que se intenta difundir información falsa en su contra. En octubre de 2025, diversos medios replicaron la supuesta aparición de una manta con mensajes criminales en Jiutepec, hecho que posteriormente fue desmentido públicamente por el secretario de Seguridad Pública estatal, al confirmar que ninguna autoridad localizó dicho mensaje.
La denuncia subraya que estas prácticas generan pánico social, normalizan el discurso criminal y alimentan delitos como la extorsión y el cobro de piso, afectando no sólo a funcionarios públicos, sino a comerciantes y ciudadanía en general. En este contexto, el alcalde solicitó de manera urgente medidas de protección para él y su familia, así como la apertura de una carpeta de investigación que permita identificar y sancionar a los responsables.
Desde la óptica de El Guardián Mx, el caso exhibe cómo las narcomantas y la desinformación se utilizan como herramientas de intimidación y control social, y plantea la necesidad de una respuesta institucional que garantice seguridad, derechos humanos y acceso a la justicia, sin revictimizar ni adelantar juicios en procesos que aún están en curso.