La madrugada del viernes, de forma sorpresiva y sin previo aviso público, fue destituida la directora del Centro Estatal de Reinserción Social Femenil de Atlacholoaya, Lucía Azarhet Olvera Torres, señalada por internas y familiares desde hace meses por permitir un sistema de cogobierno corrupto y por encubrir actos de violencia y extorsión dentro del penal.

De acuerdo con fuentes internas consultadas por El Guardián Mx, la remoción se notificó el mismo viernes por la madrugada y a partir del sábado 1 de noviembre y que en su lugar fue nombrada Blanca Yadira Ceniceros Salazar, quien asumió la dirección del penal. Hasta ahora, no hay versión oficial sobre las causas de su salida.

La caída de Olvera Torres habría sido precipitada por una serie de fracturas internas. Custodias que antes formaban parte de su círculo cercano, entre ellas la comandante “Vicki”. La presión fue tal que la estructura colapsó.

El incidente, junto con las denuncias acumuladas por el manejo clandestino de visitas íntimas con cuotas de entre 2,000 y 3,000 pesos, golpizas en celdas de castigo y extorsiones a familias por hasta 5,000 pesos, terminó por hacer insostenible la permanencia de Olvera Torres.

La gobernadora Margarita González Saravia ha insistido en que su administración trabaja por dignificar los centros penitenciarios, sin embargo, lo ocurrido en Atlacholoaya pone en duda ese discurso. La pregunta ahora no es solo quién dirige el penal, sino quién controla verdaderamente lo que pasa dentro de sus muros.