A más de 10 años de que se revelara la inhumación irregular de 119 cuerpos en las fosas de Tetelcingo, el juicio oral contra la exservidora pública Ana Lilia Guerrero Moreira, señalada como responsable de utilizar documentos falsos para ordenar el entierro, quedó suspendido. El Tribunal de Enjuiciamiento se declaró incompetente para continuar con el proceso y turnó el caso al distrito judicial de la zona oriente.
El juicio estaba programado para iniciar este 3 de octubre, con la lectura de la acusación por el delito de uso de documento falso en agravio de la sociedad. Sin embargo, durante la audiencia surgió un incidente inusual: la Agente del Ministerio Público y la defensa solicitaron desalojar a un periodista bajo el argumento de que la persona acusada era exfuncionaria de la misma Fiscalía. La propia Guerrero acusó al comunicador de difundir su identidad y pidió que fuera retirado de la sala.
La presidenta del tribunal, Leticia Damián Avilez, junto con los jueces Lilian Priscilla Villanueva y Juan Carlos Isaac Jiménez Aquino, rechazaron por unanimidad la petición, recordando que el principio de máxima publicidad obliga a garantizar la presencia de la prensa en audiencias de interés público.
La acusación formal señala que en marzo de 2014, Guerrero Moreira, siendo entonces Directora General de Servicios Periciales de la Fiscalía de Morelos, utilizó documentación falsa para gestionar actas de defunción y justificar la inhumación masiva en el Campo El Maguey, en Tetelcingo, Cuautla, vulnerando con ello derechos fundamentales de las víctimas: el derecho a la identidad y a la dignidad post mortem.
“La hoy acusada violó el derecho a una identidad humana y atentó contra la dignidad de las personas que se encontraban sin identificar”, leyó la jueza Damián al exponer el auto de apertura.
Sin embargo, antes de avanzar al desahogo de pruebas, la propia presidenta del tribunal declaró la nulidad de la apertura del juicio, argumentando que el caso debía ser conocido por un tribunal de la zona oriente, ya que los hechos ocurrieron en Cuautla. Advirtió que seguir adelante habría significado arriesgar la validez del proceso.
Con esta decisión, el juicio por las fosas de Tetelcingo enfrenta un nuevo retraso, sumándose a casi una década de exigencias de justicia por parte de familiares de las víctimas que aún esperan respuestas y garantías de verdad.