Por El Guardián Mx | Periodismo para la justicia

José Guadalupe Reyes Valentino aparece entre los entonces policías judiciales que firmaron la puesta a disposición de María Luisa Villanueva Márquez, después de que permaneciera cuatro días detenida ilegalmente, periodo durante el cual ella denunció haber sido torturada y sometida a tratos crueles e inhumanos.

María Luisa Villanueva Márquez fue sentenciada a 30 años de prisión por un secuestro que sostiene no cometió.

Hoy lucha por obtener el reconocimiento de su inocencia.

Dentro de esa historia, casi tres décadas después de los hechos que marcaron su vida, uno de los exagentes de la Policía Judicial implicados en su detención fue presentado ante una autoridad judicial.

Se trata de José Guadalupe Reyes Valentino, quien quedó a disposición de la jueza Marta Bahena Ortiz como persona indiciada por delitos cometidos por servidores públicos en ejercicio de sus funciones.

Reyes Valentino aparece entre los policías judiciales que firmaron la puesta a disposición de María Luisa ante el agente del Ministerio Público, después de que ella permaneciera cuatro días detenida ilegalmente.

Durante ese periodo, María Luisa denunció haber sido víctima de tortura y de tratos crueles e inhumanos.

La puesta a disposición forma parte de una historia particularmente relevante: posteriormente María Luisa fue procesada y sentenciada a 30 años de prisión por secuestro, delito que sostiene no cometió.

Actualmente ha emprendido una batalla jurídica para conseguir que el Estado reconozca su inocencia.

El expediente llega ante una jueza

Durante la diligencia celebrada ante la jueza Marta Bahena Ortiz, el secretario de acuerdos de la Segunda Secretaría del juzgado penal con sede en Atlacholoaya dio a conocer a Reyes Valentino el contenido de la averiguación previa SC01/2862/2014.

El exagente decidió reservarse su derecho a rendir declaración preparatoria y solicitó la duplicidad del término constitucional, de 72 a 144 horas.

Por ello, todavía no existe una determinación respecto de si quedará sujeto a proceso.

Será el próximo martes 18 de agosto cuando la jueza deberá resolver su situación jurídica y determinar si dicta un auto de formal prisión con sujeción a proceso o un auto de libertad.

Un proceso bajo las reglas del antiguo sistema penal

El procedimiento tiene además una particularidad jurídica.

El caso se desarrolla bajo las reglas del anterior sistema de justicia penal.

Por esa razón no se habla de formulación de imputación ni de vinculación a proceso, como ocurre actualmente en el sistema acusatorio.

Aquí las figuras procesales son distintas: declaración preparatoria, término constitucional y, posteriormente, la posibilidad de un auto de formal prisión o de libertad.

Pero detrás del lenguaje jurídico existe una historia que no puede perderse de vista.

La persona víctima de este procedimiento es María Luisa Villanueva Márquez, una mujer que pasó años privada de la libertad después de haber sido sentenciada a 30 años de prisión por un secuestro que sostiene no cometió y que actualmente busca el reconocimiento jurídico de su inocencia.

La presentación de Reyes Valentino ante una jueza no significa que los hechos que se le atribuyen hayan quedado demostrados.

Será la autoridad judicial la encargada de valorar los elementos contenidos en la averiguación previa y determinar si existen bases legales para sujetarlo a proceso.

Pero la audiencia representa un nuevo capítulo en una historia que durante años ha estado marcada por cuestionamientos sobre la actuación de las instituciones encargadas de investigar y procurar justicia.

Y plantea una pregunta inevitable:

¿Cuánto tiempo debe esperar una persona que denuncia haber sido detenida ilegalmente y torturada para que quienes participaron en aquellos hechos comparezcan ante la justicia?

El martes habrá una primera respuesta judicial respecto de José Guadalupe Reyes Valentino.

Para María Luisa Villanueva Márquez, sin embargo, la batalla es más amplia: conseguir que el Estado reconozca que fue condenada por un delito que sostiene no haber cometido.

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