Una manta con amenazas y señalamientos contra presuntos integrantes de “La Familia Michoacana” y servidores públicos municipales fue colocada en Cuernavaca, exponiendo una nueva escalada de intimidación en la capital morelense.
El Secretario de Protección y Auxilio Ciudadano, Guillermo García Delgado, rechazó cualquier vínculo con organizaciones criminales y aseguró que sus agentes están bajo evaluación de control y confianza.
La madrugada del 9 de octubre apareció una narcomanta dirigida al comisionado de Seguridad del Estado de Morelos, en la que se atribuyen amenazas y señalamientos contra funcionarios, empresarios y vecinos de la colonia Patios de la Estación, en Cuernavaca.
El mensaje, firmado por un grupo autodenominado “Los de Casa”, menciona por nombre a supuestos operadores de La Familia Michoacana y acusa a servidores públicos de colaborar con la delincuencia organizada.
El texto también alude a una reciente manifestación vecinal, la cual —según los autores del mensaje— habría sido organizada por integrantes del crimen organizado con el propósito de prohibir el ingreso del gobierno a la zona, considerada por ellos como un “nido de ratas”.
En el mismo comunicado, se amenaza a policías, taxistas y mandos que colaboren o encubran actividades criminales, advirtiendo represalias violentas.
Ante estos señalamientos, el secretario de Protección y Auxilio Ciudadano de Cuernavaca, Guillermo García Delgado, negó cualquier relación con organizaciones delictivas.
En conferencia, aseguró que los dos agentes de su corporación mencionados en la manta cuentan con exámenes de control y confianza, y que se realiza un seguimiento constante a su comportamiento y situación económica.
“No me encuentro relacionado con ningún grupo delictivo. Estoy esperando los resultados de los exámenes de confianza y en caso necesario se revaluará al personal”, afirmó.
El funcionario explicó que el Estado realiza estudios socioeconómicos y revisiones periódicas a todos los policías municipales, y que los resultados de dichos procesos determinan si continúan activos o son reasignados a labores administrativas.
Reconoció, además, que el área de Asuntos Internos recibe entre cinco y diez quejas semanales contra agentes, la mayoría por abusos de autoridad o fallas en el uso de cámaras corporales.
La aparición de esta narcomanta ocurre en medio de un clima de tensión creciente en Cuernavaca, donde en los últimos meses se han registrado mensajes similares atribuidos a distintos grupos delictivos.
Las amenazas y acusaciones públicas contra funcionarios plantean un desafío directo a la autoridad y reavivan el debate sobre la infiltración del crimen organizado en las corporaciones de seguridad municipal.