Mujeres Privadas de libertad del área femenil de Atlacholoaya denunciaron el retorno de prácticas de intimidación, encierros prolongados, amenazas de revisiones invasivas y presuntos cobros ilegales, tras la reasignación de la comandante Alejandra del Consuelo Vega Frías, señalada previamente por generar violencia y permitir abusos dentro del penal. Las mujeres privadas de la libertad alertan que las condiciones regresan a un esquema de control que vulnera derechos humanos básicos.
Un regreso que despierta miedo
De acuerdo con la información interna proporcionada a El Guardián Mx, el ambiente en el penal cambió abruptamente tras la salida de la directora Diana Hernández Román y la inesperada reinstalación de la comandante Alejandra, quien previamente había sido removida por presuntos actos de violencia, extorsión y tratos crueles hacia las mujeres internas.
Las mujeres privadas de libertad señalan que, apenas retomó el cargo, la funcionaria advirtió textualmente: “A partir de hoy las cosas van a ser como antes”. Desde entonces, se reportan encierros prolongados, suspensión de actividades físicas y manuales, y mensajes intimidatorios con los que se les ordena “acatar sin cuestionar”.
Amenazas de revisiones invasivas
Uno de los puntos más alarmantes es la advertencia de supuestas revisiones corporales vaginales y anales por personal masculino, supuestamente “autorizadas por un juez”, aunque no existe constancia pública ni proceso formal conocido que lo sustente. La sola amenaza ha generado miedo entre las internas, quienes recuerdan episodios previos donde el personal masculino ingresó armado y observó a las mujeres con actitudes lascivas, según refieren las fuentes.
Abusos, cobros y privilegios condicionados
Las internas también reportan que, con el retorno de esta cadena de mando, han reaparecido cobros ilegales por:
- Dejar objetos a resguardo en la entrada.
- Permitir el ingreso de comida durante la visita.
- Autorizar el “pase al varonil”, incluso cuando se trata de parejas formales.
Además, señalan que la comandante ofreció favores a cambio de pagos y advirtió que retomaría el acceso de mujeres al área varonil, donde anteriormente se denunciaban “fiestas, alcohol y encuentros con desconocidos”, todo bajo un esquema de presiones y sin garantías de protección.
Acoso psicológico y omisión directiva
En los últimos días, personal identificado como Vicky y la propia comandante Alejandra habrían incrementado el acoso psicológico, reforzando la amenaza de revisiones invasivas. Las internas también reportan tocamientos excesivos durante las inspecciones y un clima de vigilancia que se asemeja a prácticas consideradas como tratos degradantes.
La nueva directora del penal —según el testimonio recopilado— habría pedido a las mujeres internas no dirigirse a ella y canalizar todo con las comandantes de turno, deslindándose de supervisión directa y sin aparecer nuevamente en áreas de visita.
Las denuncias revelan un deterioro acelerado en las condiciones de gobernabilidad del penal femenil de Atlacholoaya. La información apunta a posibles violaciones a derechos fundamentales como la integridad personal, el trato digno y la prohibición de prácticas humillantes.
El Guardián Mx continuará documentando el caso con responsabilidad y perspectiva de derechos humanos.