Miguel Ángel Urrutia Lozano, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, reconoció que Homero Figueroa Mesa, alias “La Tripa”, continúa operando en el oriente de Morelos pese a ser un objetivo prioritario de la Mesa de Coordinación para la Paz y la Seguridad, y uno de los personajes que aparece en la polémica fotografía con el exgobernador Cuauhtémoc Blanco.

Durante su conferencia de prensa de este miércoles, Urrutia confirmó que Figueroa Mesa mantiene presencia en los municipios de Ayala y Cuautla, y que sus actividades delictivas se vinculan con alianzas entre el Comando Tlahuica, Guerreros Unidos del Vara y el grupo conocido como “La Rata de Joseph N.”, que ahora se hacen llamar Cártel de Cuautla.

“Es un objetivo generador de violencia y prioritario para nosotros”, afirmó el funcionario, al reconocer que es el único de aquella fotografía con el exgobernador que sigue activo, calificando la situación como “apremiante” y comprometiéndose a resultados “en próximas fechas”.

El señalamiento de Urrutia refuerza una de las principales críticas que la ciudadanía ha hecho al gobierno estatal: la persistencia del poder criminal en zonas urbanas y rurales del oriente, donde los enfrentamientos, extorsiones y desapariciones se mantienen a pesar de los operativos coordinados.

Periodistas presentes cuestionaron al secretario sobre la falta de resultados concretos y el riesgo de que las estructuras criminales sigan recibiendo protección de corporaciones locales, una práctica que ha sido señalada históricamente en Morelos.

Urrutia respondió que la actual administración “trabaja de manera directa” con la Fiscalía General, pero evadió precisar plazos o responsables concretos por la permanencia de los grupos delictivos.

La admisión del secretario confirma que, a un año de gobierno, la violencia estructural y la impunidad siguen arraigadas en Morelos, mientras los principales líderes criminales permanecen activos o fuera del estado. La pregunta que flota —y que la ciudadanía repite— es si realmente habrá voluntad política y resultados visibles más allá de los discursos.