Hoy, en la tercera audiencia del juicio oral contra Xóchitl R. V., defensora de derechos humanos acusada de secuestro, la Fiscalía presentó solo a un testigo, mientras dos más se excusaron con justificaciones administrativas. El proceso se desarrolla bajo cuestionamientos por violaciones a derechos humanos y retrasos atribuibles a las propias autoridades.

El juicio, que se lleva a cabo en el juzgado de Atlacholoaya, Morelos, evidenció nuevamente la fragilidad institucional en casos de alto impacto. De los tres testigos prometidos por la Fiscalía de Investigación en Delitos de Alto Impacto (FIDAI), únicamente uno compareció; un perito y un agente de investigación criminal se ausentaron por motivos de trabajo, lo que dejó en entredicho la solidez del caso.

La audiencia resultó breve y sin mayor aportación de pruebas, salvo un dictamen pericial sobre un cabello presuntamente relacionado con la víctima. El tribunal recordó que la Fiscalía podía ofrecer más testimonios de cargo, pero no lo hizo, posponiendo el avance del juicio para el día siguiente.

La abogada defensora, Ximena Ugarte Trangay, recordó que Xóchitl permanece bajo la medida cautelar de prisión domiciliaria después de pasar más de dos años en prisión preventiva.

La defensa subrayó que el caso refleja un patrón de criminalización contra mujeres en México, donde son detenidas y procesadas sin pruebas suficientes. “Xóchitl es inocente, y no es solo una frase vacía: contamos con pruebas de que estuvo en otro lugar el día de los hechos. Esperamos que el tribunal actúe con perspectiva de género, con debida diligencia y, finalmente, dicte una sentencia justa”, añadió la abogada.

El proceso contra Xóchitl ha captado la atención pública por el perfil de la persona acusada como defensora de derechos humanos y por las irregularidades que han marcado su detención y prisión preventiva. Organizaciones civiles han advertido que mantener acusaciones débiles y audiencias truncas atenta contra el principio de justicia pronta y expedita.