El gobierno de Morelos confirmó que el video difundido el 19 de septiembre en la zona oriente es real y que se conecta con otro publicado en febrero de este mismo año.
Al parecer se trata del video sobre una reunión entre los alcaldes de Cuautla y Atlatlahucan y el líder criminal Júpiter Araujo Bernadr, líder del cartel de Sinaloa en Cuautla.
Ambos apuntan hacia un vínculo explosivo: la cercanía entre un líder criminal y actores políticos.
La investigación ya no está en manos estatales: la Fiscalía General de la República (FGR) y la Policía Cibernética de la Guardia Nacional tomaron el control.
Lo que hasta hace poco parecía un rumor o un montaje, ahora tiene sustento: el propio secretario de Seguridad Pública, Miguel Ángel Urrutia, reconoció que el video no fue creado con inteligencia artificial y que su contenido guarda relación con un primer material difundido en febrero de 2025.
En ambos se menciona una supuesta reunión clandestina en la zona oriente, entre un posible líder delictivo y figuras políticas, justo antes de la elección del 2 de junio de 2024.
No se trata de un dato menor: la validación de la autenticidad pone bajo la lupa un fenómeno recurrente en Morelos, donde las fronteras entre política y crimen organizado parecen diluirse con facilidad.
En paralelo, Urrutia subrayó que la indagatoria está en manos de la FGR y que la Policía Cibernética de la Guardia Nacional, con mayor capacidad técnica que la unidad estatal, lleva los peritajes.
El funcionario también invocó la presunción de inocencia como escudo. Pero el eco del mensaje criminal no se detiene ahí: se refuerza con la mención a grupos como el Cártel del Pacífico, Unión Tepito y Cártel de Cuautla, actores que se disputan la renta de la extorsión en Cuautla y municipios colindantes con el Estado de México.
La confirmación oficial no resuelve las dudas, al contrario: las multiplica.
¿Quién financió la producción y difusión de estos mensajes? ¿A qué intereses políticos buscaban beneficiar o dañar? ¿Qué papel jugaron los aparatos de seguridad locales mientras el oriente del estado se convertía en un botín en disputa?
El segundo video llega como una pieza más de un rompecabezas incómodo: Morelos atrapado entre disputas criminales, liberaciones judiciales que favorecen a líderes de cárteles y un sistema político que no ha dado respuestas contundentes. La investigación federal promete rigor, pero mientras tanto, la pregunta flota en el aire: ¿es el video un espejo de la realidad o una herramienta de guerra política con rostro criminal?