Un operativo interinstitucional derivado del homicidio de Mónica R., identificada por las autoridades con el alias de “La Italiana”, madre de un presunto líder de la Familia Michoacana, destapó un posible centro logístico de operaciones delictivas en Cuernavaca.
El 28 de julio de 2025, autoridades estatales y federales ejecutaron un cateo en un domicilio de Cuernavaca vinculado al asesinato de Mónica R. Su ejecución ocurrió dos días antes en un contexto que apunta a una posible represalia relacionada con estructuras del crimen organizado.
Mónica R. era madre de Eduardo Maclovio M. R., alias “El Muerto” o “Señor de la M”, señalado como uno de los líderes de la célula de la Familia Michoacana con base en Iguala, Guerrero, y presencia activa en el sur de Morelos.
Eduardo Maclovio fue detenido el pasado 1 de julio en Querétaro por el delito de homicidio calificado y actualmente se encuentra privado de su libertad en la prisión de Tuxpan de Iguala, Guerrero, pero desde finales de 2024 se había difundido en redes que había sido ejecutado.
Durante el cateo autorizado por la Fiscalía General del Estado (FGE) bajo el Protocolo de Actuación para el Delito de Feminicidio, fueron asegurados los siguientes indicios: una máquina bancaria contadora de billetes, diversos paquetes de ligas y un sistema de videovigilancia con tarjeta de memoria. Estos objetos, según el Secretario de Seguridad Pública, Miguel Ángel Urrutia Lozano, serán clave para robustecer una nueva carpeta de investigación.
En conferencia de prensa, Urrutia Lozano confirmó que el vehículo usado por la víctima presentaba irregularidades, como placas no registradas en Guerrero, y reiteró que en esa zona del sur de Morelos operan células ligadas a la Familia Michoacana.
Recordó también que meses antes en esa misma área fue detenido “El Viejón”, otro objetivo prioritario, y que tras ese enfrentamiento falleció uno de sus hijos.
Actualmente, la Mesa Estatal de Paz y Seguridad tiene registro de 10 homicidios de mujeres en lo que va del mes, de los cuales solo tres han sido oficialmente clasificados como feminicidios.
El caso de “La Italiana” inició bajo ese protocolo, pero la evidencia hallada orienta la investigación hacia vínculos con operaciones criminales, particularmente lavado de dinero y logística. El caso de Mónica “La Italiana” refleja la línea cada vez más delgada entre los delitos de género y el crimen organizado en Morelos.